Participación de las familias en el sistema educativo

Vivimos en nuestro país la séptima reforma educativa en democracia. Aunque este tema merece un abordaje más profundo, encontramos un aspecto en el que las distintas leyes siempre confluyen: la necesidad de aumentar la participación de las familias en las escuelas.

La realidad de la mayoría de los centros educativos es que esta participación se reduce a la parcela informativa y consultiva, con escasas posibilidades de participación real y un limitado o nulo poder de decisión sobre la educación que sus hijos e hijas reciben en el centro.

Desde el SIMI, apoyamos los tipos de participación decisoria, evaluativa y educativa de las familias y otros miembros de la comunidad, poniendo en valor la inteligencia cultural y experiencial de todas las personas y no solo una inteligencia de tipo académico. Se ha evidenciado que estas son las formas de participación con los más altos niveles de influencia positiva en el aprendizaje de los niños y niñas y con mayor impacto para la transformación social (INCLUD-ED, 2006-2009).

Como muestra, la experiencia que narra en primera persona Rafael Layón, padre voluntario del Colegio Público La Paz (Albacete).

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